Revista Costarricense de Orientación

ISSN 2215-6615

Vol. 5 Num. 1,
Enero-Diciembre, 2026,
p. 1-20

https://www.rco.cpocr.org/index.php/rco

https://doi.org/10.54413/rco.v5i1.93

Horizontes y desafíos de la orientación vocacional en Costa Rica desde la visión de personas expertas informantes claves

Horizons and Challenges of Vocational Guidance in Costa Rica: Perspectives from Key Informants

Horizontes e desafios da orientação vocacional na Costa Rica a partir da perspectiva de especialistas e informantes-chave

Osvaldo Murillo-Aguilar

Universidad de Costa Rica

San José, Costa Rica

https://orcid.org/0000-0002-5425-9419

https://ror.org/02yzgww51

osvaldo.murillo@ucr.ac.cr

Mauricio J. Navarro-Bulgarelli

Universidad de Costa Rica

San José, Costa Rica

https://orcid.org/0000-0002-0762-3687

https://ror.org/02yzgww51

mauricio.navarro@ucr.ac.cr

Recibido:12 de mayo de 2026 / Aceptado: 5 de junio de 2026

Resumen

Objetivo: Comprender los significados que las personas expertas informantes claves, profesionales en orientación vocacional, les otorgan a los horizontes y desafíos de la práctica vocacional costarricense, a partir de sus visiones y experiencias. Método: Estudio naturalista, cualitativo, fenomenológico. Participaron 51 informantes de distintos sectores: personal docente universitario, autoridades del gremio, profesionales en ejercicio del Ministerio de Educación Pública, colegios privados, el Instituto Nacional de Aprendizaje, las universidades públicas y el Colegio de Profesionales en Orientación. La recolección de datos combinó cuatro estrategias: un formulario en línea, dos conversatorios presenciales con la participación de personas expertas internacionales, encuentros de devolución por subgrupos y entrevistas semiestructuradas. El análisis fue temático desde el interaccionismo simbólico interpretativo. Resultados: Emergieron cinco categorías axiales: la relación entre los procesos personales y el mundo laboral; la innovación, actualización e incorporación de la tecnología; el desarrollo de habilidades y su relación con el mundo laboral; los desafíos estructurales de la situación actual de la Orientación; y la necesidad de Orientación desde la infancia. A partir de estas categorías se distinguen horizontes y desafíos urgentes para la disciplina en Costa Rica. Conclusiones: La orientación vocacional costarricense enfrenta horizontes sostenidos en el tiempo, como la cobertura desde la infancia, la consolidación de lo vocacional como componente identitario y la actualización permanente, así como desafíos persistentes y emergentes, entre ellos la sobrecarga administrativa y la incorporación crítica de la inteligencia artificial. La evidencia señala la necesidad de concebir la orientación vocacional como una práctica de proceso, articulada teóricamente y comprometida con la justicia social.

Palabras clave: orientación profesional, mercado de trabajo, desarrollo de la carrera

Abstract

Objective: To examine the meanings that key informants—professionals in vocational guidance—assign to the horizons and challenges of career counseling in Costa Rica, drawing from their professional perspectives and lived experiences. Method: A naturalistic, qualitative, and phenomenological study. A total of 51 key informants participated from various sectors: university academic faculty, professional association leadership, practicing guidance counselors from the Ministry of Public Education (MEP), private K–12 schools, the National Learning Institute (INA), public universities, and the Costa Rican College of Guidance Professionals (CPOR). Data collection integrated four strategies: an online questionnaire, two in-person symposia featuring international experts, subgroup feedback sessions, and semi-structured interviews. Data analysis was thematic, framed within interpretive symbolic interactionism. Results: Five axial categories emerged: the relationship between personal processes and the world of work; innovation, continuous professional development, and technological integration; skill development and its alignment with the labor market; structural challenges within the current state of Guidance; and the need for guidance starting in early childhood. From these core categories, critical horizons and urgent challenges for the discipline in Costa Rica are highlighted. Conclusions: Vocational guidance in Costa Rica faces long-term horizons—such as expanding coverage to early childhood, consolidating career development as a core component of personal identity, and ensuring ongoing professional updating—alongside both persistent and emerging challenges, including administrative overload and the critical integration of artificial intelligence. The findings underscore the imperative to conceptualize vocational guidance as a process-oriented practice, soundly grounded in theory, and deeply committed to social justice.

Keywords: vocational guidance, labor market, career development

Resumo

Objetivo: Comprender os significados atribuídos por especialistas e informantes-chave, profissionais de orientação vocacional, aos horizontes e desafios da prática vocacional costarriquenha, a partir de suas visões e experiências profissionais. Método: Estudo naturalista, qualitativo e fenomenológico. Participaram 51 informantes de diversos setores: corpo docente universitário, lideranças de associações profissionais, orientadores em exercício no Ministério da Educação Pública (MEP), escolas privadas, Instituto Nacional de Aprendizagem (INA), universidades públicas e Ordem dos Profissionais de Orientação (CPOR). A coleta de dados combinou quatro estratégias: formulário on-line, dois painéis presenciais com a participação de especialistas internacionais, encontros de devolutiva por subgrupos e entrevistas semiestruturadas. A análise foi temática, fundamentada no interacionismo simbólico interpretativo. Resultados: Emergiram cinco categorias axiais: a relação entre os processos pessoais e o mundo do trabalho; a inovação, atualização e incorporação da tecnologia; o desenvolvimento de habilidades e sua relação com o mercado de trabalho; os desafios estruturais da situação atual da Orientação; e a necessidade de Orientação desde a infância. A partir dessas categorias, destacam-se horizontes e desafios urgentes para a disciplina na Costa Rica.

Conclusões: A orientação vocacional costarriquenha enfrenta horizontes consolidados ao longo do tempo — como a expansão do atendimento desde a infância, a consolidação do desenvolvimento de carreira como elemento identitário e a atualização profissional contínua —, além de desafios persistentes e emergentes, incluindo a sobrecarga administrativa e a incorporação crítica da inteligência artificial. A evidência aponta para a necessidade de conceber a orientação vocacional como uma prática processual, teoricamente articulada e comprometida com a justiça social.

Palavras-chave: orientação profissional, mercado de trabalho, desenvolvimento de carreira

Introducción

La Orientación es una disciplina dinámica y en constante evolución que enfrenta nuevos retos en un mundo laboral cada vez más cambiante e incierto. Se entiende lo vocacional como aquella área de la disciplina de la Orientación dedicada al acompañamiento sistemático de las personas en sus elecciones vocacionales a lo largo de distintos momentos del ciclo vital, el cual se articula mediante los procesos del autoconocimiento, el conocimiento del medio (oportunidades laborales, educativas y de uso del tiempo libre) y la toma de decisiones vocacionales, para la construcción del proyecto de vida (Chaves Vargas y otros, 2025). Así, lo vocacional llega a concebirse solo en la compleja trama de las relaciones que se entrecruzan entre las estructuras sociales y productivas y la intersubjetividad de las personas a lo largo de su vida (Rascovan, 2013). De este modo, lo vocacional llega a constituirse en uno de los componentes identitarios de la Orientación y, simultáneamente, uno de sus campos de mayor proyección.

La orientación vocacional ha experimentado una evolución paradigmática significativa, que va desde el paradigma positivista clásico (enfoques de rasgos y factores), pasando por el paradigma naturalista (enfoques psicodinámicos y evolutivos), el constructivista (enfoques narrativos), y el sociocrítico (enfoques de justicia social), hasta el paradigma emergente de la complejidad, con enfoques como el de la teoría del caos aplicada a la carrera. En la actualidad todos los paradigmas conviven en Costa Rica, con una tendencia hacia los enfoques narrativos y sociocríticos, alguna presencia de rasgos y factores y unas pocas intervenciones teórico-prácticas que se plantean desde el paradigma de la complejidad (Murillo-Aguilar y Navarro-Bulgarelli, 2025).

En Costa Rica, las personas profesionales en Orientación reconocen la necesidad de reflexionar y actuar sobre los retos y desafíos emergentes, especialmente en el área vocacional, donde confluyen las transformaciones del mercado de trabajo y la irrupción de la inteligencia artificial, con la complejidad creciente de las trayectorias educativas y laborales y la urgencia de responder con pertinencia a las realidades del país, sin dejar de lado las necesidades particulares que presentan las personas orientadas en los diferentes contextos donde se ejerce la Orientación.

En este contexto, el Instituto de Investigación en Educación (INIE) de la Universidad de Costa Rica desarrolla la investigación denominada: Análisis de las bases teórico-conceptuales y metodológicas que fundamentan el quehacer de la orientación vocacional en la educación secundaria de la Gran Área Metropolitana (GAM) para la construcción de teorías vocacionales contextualizadas en Costa Rica. Como parte de la primera fase de este proyecto, se diseñó un proceso de diálogo constructivo con informantes claves en materia de orientación vocacional, con el propósito de identificar los principales horizontes y desafíos que la disciplina enfrenta en el país. Este artículo expone los resultados de ese proceso. La pregunta que guía el estudio es: ¿cuáles son los principales horizontes y desafíos que las personas profesionales en Orientación reconocen en la práctica vocacional costarricense?

La literatura teórica costarricense en orientación vocacional evidencia un vacío persistente, lo que hace que la mayoría de los marcos teóricos estudiados y aplicados en la disciplina provengan de contextos anglosajones o europeos (Savickas, 2012; Blustein, 2019; Hooley & Sultana, 2016), sin que exista aún una sistematización que dé cuenta de cómo estas teorías se resignifican y se tensionan frente a las condiciones socioeconómicas, educativas y culturales propias del país, tropicalizándolas a la realidad costarricense. Este estudio busca contribuir a cerrar esa brecha, recogiendo la voz de quienes ejercen la orientación vocacional en el terreno, con el fin de identificar los nudos críticos que una futura teorización contextualizada deberá atender.

Para poder contestar la pregunta que se plantea este estudio, es necesario comprender qué se entiende por horizontes y desafíos. En el marco de esta investigación, los horizontes se comprenden como el despliegue de posibilidades y sentidos que emergen desde la historicidad de la disciplina. Desde la perspectiva de Gadamer (1991), el horizonte no constituye un límite infranqueable, sino una apertura que permite la fusión de las tradiciones pedagógicas con las demandas emergentes del contexto contemporáneo. En este sentido, los horizontes de la orientación vocacional se definen como aquellas trayectorias de transformación y prospectiva que las personas actoras sociales -en este caso, profesionales en Orientación- visualizan como necesarias para dotar de pertinencia y trascendencia al quehacer profesional frente a las incertidumbres del mundo actual. Asimismo, constituyen marcos dinámicos de posibilidades históricas, sociales y profesionales que orientan la comprensión, la práctica y la proyección del quehacer orientador, configurados a partir de las transformaciones del contexto educativo, laboral y sociocultural, así como de las experiencias y lecturas críticas de las propias personas profesionales (Gadamer, 1991; Schütz, 1974).

Por otra parte, los desafíos disciplinares se entienden como aquella tensión que emerge en la práctica cotidiana de la persona profesional, con una raíz estructural y multidimensional, atravesada por desigualdades sistémicas que, debido a la formación recibida, resultan complejas de afrontar (Blustein, 2019). Tales desafíos expresan las fricciones entre los mandatos políticos e institucionales, las influencias contextuales, los marcos éticos de la disciplina y la preparación profesional disponible para responder a ellos (Hooley & Sultana, 2016). Finalmente, tienen una dimensión adaptativa y narrativa, en tanto interpelan a la persona profesional a replantear sus marcos de intervención orientadora ante un mundo laboral en permanente transformación (Savickas, 2012).

De esta manera, el objetivo de este estudio es comprender los significados que las personas informantes expertas claves en orientación vocacional les otorgan a los horizontes y desafíos de la práctica vocacional costarricense, a partir de sus visiones y experiencias.

Antecedentes

La discusión académica costarricense en torno a los desafíos del quehacer disciplinar de la orientación vocacional es un tema vigente y de especial relevancia.

Un primer antecedente reciente se encuentra en el estudio presentado desde la Universidad de Costa Rica por Fung Lung (2017), quien advierte como un desafío para la disciplina el hecho de que las tareas burocráticas consumen buena parte de la jornada laboral del personal de Orientación y subraya que, en ocasiones, existe un desconocimiento de las funciones específicas del rol por parte de sus jefaturas en los centros educativos. Esta paradoja institucional, en la que se reconoce la necesidad de investigación y sistematización para fundamentar la práctica, pero se obstaculizan los espacios temporales para realizarla, constituye uno de los nudos críticos del desarrollo disciplinar en el país.

Seguidamente, otro antecedente relevante corresponde al estudio realizado en la Universidad Nacional de Costa Rica por las investigadoras Vargas-Hernández y Salas-Pérez (2023), quienes documentan los retos que enfrentan las personas profesionales en distintos contextos laborales del sector público, evidenciando una necesidad transversal de actualización constante en paradigmas, enfoques y teorías, así como en el uso de herramientas tecnológicas para responder a las demandas de la denominada cuarta revolución industrial. En este estudio, además, se describe la sobrecarga administrativa que enfrenta el personal de Orientación en el sector público (particularmente en el Ministerio de Educación Pública), explicando que las tareas de índole administrativa frecuentemente desplazan aquellas de carácter más técnico-docente de la Orientación. Asimismo, identifican la falta de claridad institucional sobre el rol y las funciones del personal de Orientación como un obstáculo recurrente para el desarrollo profesional pleno. (Vargas-Hernández y Salas-Pérez, 2023).

Por otra parte, otro antecedente generado en la Universidad de Costa Rica es el estudio presentado por Murillo-Aguilar y Navarro-Bulgarelli (2025), quienes realizan una revisión paradigmática de los enfoques teóricos de la orientación vocacional con el propósito de proponer un modelo integrador contextualizado en la realidad costarricense y presentan como reto para la disciplina tener mayor comprensión epistemológica que sustente las prácticas que se realizan en el país. Además, señalan que la Orientación actualmente se ubica en un solapamiento paradigmático entre lo constructivista y lo sociocrítico, con el desafío de comprender cómo realizar prácticas orientadoras basadas desde la visión del paradigma de la complejidad.

Asimismo, se destaca el antecedente de Chaves y otros (2025), de la Universidad de Costa Rica, quienes identifican como retos transversales de la Orientación la actualización profesional constante, el desarrollo de competencias para la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación, la atención a las demandas de la cuarta revolución industrial y la necesidad de aprender acerca de los nuevos enfoques teóricos de la disciplina emergentes en las últimas décadas.

Todos estos estudios coinciden en señalar que la orientación vocacional se encuentra en un momento de reflexión sobre su historia y su presente, con una mirada hacia los desafíos del futuro próximo, en un contexto caracterizado por la incertidumbre. Por un lado, se puede mencionar, por ejemplo, cómo la política pública nacional asigna a la Orientación un rol cada vez más protagónico en los procesos de transición e inserción laboral, particularmente a partir de la creación del Sistema Nacional de Empleo (SNE, 2020). Por otro lado, las personas profesionales en ejercicio reportan tensiones cotidianas asociadas a la sobrecarga de labores administrativas, especialmente en el Ministerio de Educación Pública, donde, además de cumplir con estas tareas, existe la demanda de orientar a la población para armonizar sus expectativas personales con las demandas de un mercado laboral en transformación acelerada, tarea que suele complicarse si se toma en cuenta que la cobertura de los servicios en preescolar y primaria puede ser limitada.

Método

Este estudio se enmarca en el paradigma naturalista, cuya finalidad es comprender e interpretar la realidad, los significados y las percepciones que las personas tienen respecto a un fenómeno de estudio (Gurdián-Fernández, 2010).

Enfoque y diseño

Se desarrolla bajo un enfoque cualitativo, el cual se caracteriza por abordar un fenómeno desde la perspectiva de las personas involucradas, fundamentándose en la comprensión e interpretación de los hechos en sus condiciones naturales (Gurdián-Fernández, 2010). Como señala Flick (2015), la investigación cualitativa les brinda a las personas investigadoras la flexibilidad necesaria para indagar en los sentidos que las personas otorgan a los hechos.

El diseño empleado es el fenomenológico, dado que el estudio se centra en las experiencias vividas por personas profesionales expertas en el área vocacional. El interés es comprender la esencia del fenómeno tal como es experimentado por quienes ejercen la disciplina (Creswell, 2013). La entrevista a informantes claves se alinea con este enfoque, ya que busca acceder a la conciencia y la subjetividad de las personas participantes.

El estudio se sustenta epistemológicamente en el interaccionismo simbólico, en su vertiente interpretativa (Denzin, 2001), perspectiva que sostiene que la realidad social es un producto de las interacciones humanas y de los significados que las personas construyen a través de su comunicación. Desde esta perspectiva, los relatos de las personas informantes claves no se conciben únicamente como fuentes de información, sino como procesos interpretativos y construcciones de sentido cruciales para entender cómo se percibe el fenómeno desde una perspectiva única y contextualizada.

En la investigación cualitativa las personas informantes claves poseen un conocimiento profundo y especializado, así como una perspectiva única sobre el fenómeno de estudio, debido a su posición estratégica, experiencia o rol dentro de una comunidad u organización. Patton (2015) las define como aquellas personas que, por su posición o conocimiento, tienen una información y perspectiva privilegiadas sobre un tema. Su selección es intencional y no aleatoria, con el propósito de obtener una riqueza de datos que no estaría disponible mediante muestreos probabilísticos.

Población y muestra

Para la selección de las personas informantes se partió de los aportes de Robledo Martín (2009), quién afirma que las personas informantes claves se seleccionan por sus vivencias, su capacidad de empatizar y sus relaciones en el campo de estudio; constituyendo una fuente importante de intercambio de información para el equipo investigador y abriendo así el acceso a otras personas y nuevos escenarios. Por su parte, Arias (2019) caracteriza a las personas informantes claves como aquellas que poseen conocimiento del tema por abordar y que representan a actores sociales de organizaciones con roles o estatus relevantes.

Para la determinación de la población informante se realizó un proceso de muestreo intencional combinado con la técnica de bola de nieve. Como señala Flick (2015), el muestreo en investigación cualitativa permite reducir un horizonte potencialmente infinito de información a uno manejable; debe ser intencionado, con características similares o reiterativas, y flexible de acuerdo con las condiciones del contexto.

El criterio de inclusión general fue haber ejercido profesionalmente la Orientación durante al menos cinco años, con énfasis en el área vocacional. A este criterio se sumaron criterios particulares según el sector de procedencia de las personas participantes:

• Para las personas docentes universitarias: haber impartido cursos de orientación vocacional en alguna de las tres universidades del país que ofrecen la carrera: Universidad de Costa Rica (UCR), Universidad Nacional (UNA) o Universidad Católica. En total, participaron seis personas docentes universitarias.

• Para las autoridades del gremio: tener a su cargo profesionales en Orientación, cuyas funciones incluyeran las relacionadas con el área vocacional. Adicionalmente, se consideró una representación del Colegio de Profesionales en Orientación (CPO). En total, participaron seis autoridades del gremio.

• Para las personas profesionales en ejercicio: ejercer el área vocacional o laboral como parte de su labor profesional, ya fuera en práctica privada o en instituciones como el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), el Ministerio de Educación Pública (MEP), colegios privados, las Oficinas de Orientación de la UCR y la UNA, o la Agencia Nacional de Empleo (ANE). En total, participaron 39 profesionales en ejercicio de la Orientación.

La aplicación de estos criterios permitió conformar una muestra total de 51 informantes claves en todas las estrategias de recolección de información, provenientes de diversos sectores laborales, lo que aporta una visión amplia y multisituada del estado actual de la disciplina en el país.

Categorías del estudio

Del proceso analítico llevado a cabo emergieron ocho códigos abiertos: innovación (habilidades blandas, flexibilidad y tecnología), empoderamiento de la disciplina en lo vocacional, saturación de funciones, mundo laboral (demandas y oportunidades), necesidad de actualización, Orientación desde la infancia, procesos personales de las personas orientadas, superación de la simplicidad en los procesos. Posteriormente, mediante categorización axial, estos códigos se agruparon en cinco categorías axiales que emergieron del análisis: 1- La relación entre los procesos personales y el mundo laboral; 2- Los procesos de innovación, actualización profesional e incorporación de la tecnología; 3- Las habilidades blandas y su relación con el mundo laboral; 4- Desafíos estructurales de la situación actual de la Orientación y 5- Los procesos de Orientación desde la infancia.

Técnicas e instrumentos de recolección de la información

La recolección de datos se desarrolló entre mayo de 2024 y octubre de 2025 y combinó cuatro estrategias complementarias: un formulario en línea durante el 2024; dos actividades presenciales, una desarrollada en 2024 y la otra en 2025; tres encuentros de devolución por subgrupos desarrollados en 2025; y entrevistas semiestructuradas a profesionales en Orientación que trabajan con población adolescente y joven, realizadas entre 2024 y 2025.

Formulario en línea

Se diseñó un formulario en línea con preguntas abiertas sobre las prácticas, visiones y desafíos de la orientación vocacional en Costa Rica, el cual fue completado por 25 personas profesionales en Orientación con amplia experiencia práctica en el área vocacional. La afiliación de estas personas permitió obtener una visión amplia del campo, ya que abarcó a las tres universidades que imparten la carrera (UCR, UNA y Universidad Católica), así como al MEP, colegios privados, organizaciones no gubernamentales, el CPO, el INA y la empresa privada.

Primera actividad presencial de conversatorio

La primera actividad presencial se llevó a cabo el martes 20 de agosto de 2024, de las 3:00 p.m. a las 6:00 p.m., y consistió en un conversatorio realizado en el Auditorio de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica. Asistieron 29 personas informantes claves, de las cuales 25 habían completado previamente el formulario en línea. La actividad contó con la participación del Dr. Luca Fusco, docente e investigador de la Universidad de Nápoles Federico II (Italia), como invitado experto internacional, quien compartió sus impresiones sobre la orientación vocacional en la realidad europea del siglo XXI. El espacio del conversatorio permitió el diálogo grupal, el cual fue registrado de manera audiovisual para su posterior análisis.

Devoluciones por subgrupos

Una vez analizada la información obtenida en las dos primeras estrategias, se organizaron tres encuentros de devolución dirigidos a las personas informantes claves, con el propósito de validar los hallazgos preliminares y enriquecerlos mediante el diálogo grupal. Estos encuentros se realizaron en grupos pequeños para favorecer la conversación. De las 31 personas informantes claves que habían participado hasta ese momento de la investigación, 21 participaron en alguno de los tres encuentros de devolución, distribuidas de la siguiente manera: cuatro docentes de la carrera de Orientación de la UCR (encuentro presencial, 19 de febrero de 2025); once personas profesionales en ejercicio del MEP, colegios privados, práctica privada y otros (encuentro virtual, 25 de marzo de 2025); y seis personas correspondientes a docentes de la UNA y la Universidad Católica, jefatura y asesorías de Orientación del MEP, INA y representantes del CPO (encuentro híbrido, 28 de abril de 2025).

Entrevista semiestructurada a profesionales en Orientación en ejercicio

En una fase posterior, se realizó una entrevista semiestructurada a 20 profesionales en Orientación en ejercicio que trabajan el área vocacional con poblaciones adolescentes y jóvenes, y que cuentan con cinco o más años de experiencia. En esta entrevista individual se buscó profundizar en las prácticas y metodologías empleadas en orientación vocacional, así como las visiones sobre el presente de la disciplina y los desafíos que se proyectan a futuro. En total se entrevistó a seis profesionales que trabajan en liceos diurnos, dos en liceos nocturnos, tres en CINDEA, tres en colegios técnicos profesionales, dos en colegios subvencionados y cuatro en colegios privados. Las entrevistas se realizaron entre mayo de 2024 y febrero de 2025.

Segunda actividad presencial de conversatorio

La segunda actividad de conversatorio se llevó a cabo el 28 de octubre de 2025, de 1:30 p.m. a 4:00 p.m., en el Auditorio de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica. Asistieron 43 personas informantes claves expertas, de las cuales 27 ya habían asistido también al primer encuentro realizado el año anterior, además de 16 de las 20 personas profesionales en ejercicio entrevistadas en los meses anteriores a dicho encuentro. La actividad contó con la participación virtual, como invitados expertos, de David Blustein, del Boston College (USA); Marcelo Ribeiro, de la Universidad de Sao Paolo (Brasil); y Luca Fusco, de la Universidad de Nápoles Federico II (Italia), La dinámica fue similar a la del primer encuentro, permitiendo el diálogo grupal, el cual fue registrado de manera audiovisual para su posterior análisis.

Procedimientos de análisis de la información

Los datos cualitativos obtenidos a través de las cuatro estrategias de recolección fueron analizados mediante el método del análisis temático propuesto por Braun y Clarke (2006), técnica que permite identificar, analizar y reportar patrones (temas) en los datos. El proceso se desarrolló en dos fases sucesivas: una codificación abierta, en la que se identificaron las unidades de significado emergentes de las narrativas, y una codificación axial, mediante la cual estas unidades se agruparon en categorías más comprensivas que permitieron una lectura integral del fenómeno estudiado.

Principios éticos

Para garantizar la calidad del estudio se aplicaron los criterios de rigor propios de la investigación cualitativa, en particular la triangulación de fuentes (Flick, 2018), entendida como el contraste entre múltiples estrategias de recolección de datos. La combinación del cuestionario en línea, los conversatorios presenciales, las devoluciones por subgrupos y las entrevistas semiestructuradas aplicadas permitió contrastar las narrativas obtenidas en cada momento del proceso, así como verificar la consistencia de los hallazgos a través del diálogo recursivo con las personas expertas informantes claves.

Adicionalmente, las devoluciones cumplieron una función de validación comunicativa, en la medida en que las personas participantes tuvieron la oportunidad de contrastar, ampliar o matizar los resultados parciales construidos por el equipo de investigación. Este procedimiento se inscribe en lo que Denzin y Lincoln (2007) denominan revisión por miembros, uno de los criterios de credibilidad más utilizados en la investigación cualitativa.

En materia ética, se garantizó el consentimiento informado de las personas participantes, el resguardo de su identidad mediante la asignación de códigos numéricos en las citas textuales (P1, P2, etcétera), y el manejo confidencial de la información obtenida. El estudio contó con la aprobación del Comité Ético Científico de la Universidad de Costa Rica, se inscribió en el Instituto de Investigación en Educación (INIE) de la misma universidad y se ajustó a los principios éticos señalados por el Comité Ético Científico de la Universidad de Costa Rica (2016), así como a las disposiciones del INIE en materia de investigación con personas.

Resultados

Cada categoría resultante se ilustra a continuación con citas textuales de las personas expertas informantes claves, identificadas mediante códigos numéricos para resguardar su anonimato.

Relación entre los procesos personales y el mundo laboral

Esta categoría agrupa el debate más recurrente entre las personas informantes claves: la tensión entre la atención a los procesos personales (autoconocimiento, sentido de vida y proyectos vitales) y la atención a las demandas del mundo laboral (empleabilidad, intermediación y adaptación al mercado). Los resultados muestran tres posicionamientos diferenciados.

Énfasis en el mundo laboral

Un primer grupo de participantes enfatizaron el carácter prioritario de la respuesta a las demandas del mercado laboral y la política pública. La siguiente cita ilustra esta posición:

Para dónde va la Orientación, la misma política pública nos está diciendo que le pongamos el ojo a lo laboral … el sector empresarial nos dice que la disciplina de la Orientación es el perfil más idóneo para acompañar a las personas … podemos dar herramientas a la persona a que se cuide en ese mundo neoliberal tan complejo. (P8)

En este sentido, una persona participante afirmó: “Apelo a una reconciliación para que nuestras prácticas y asesorías profesionales tengan una Orientación más apegada a la realidad del mercado laboral y momento histórico” (P10).

Las personas participantes expresan que existe una prioridad que parece estar apegada a una demanda realizada a todo el sistema educativo, que consiste en adecuar los procesos educativos a las demandas y exigencias del mercado laboral. De esta manera, las intervenciones orientadoras también parecen alinearse a esta necesidad de priorizar la formación de las personas en carreras denominadas de alta demanda, obviando por momentos la intersubjetividad de las personas respecto a los intereses y habilidades desarrollados a lo largo del ciclo vital.

Esta subcategoría de análisis retoma las experiencias de las personas orientadoras participantes del estudio respecto a cómo analizan y abordan esta influencia del mercado laboral en la planificación y realización de sus procesos orientadores.

Énfasis en los procesos personales

Un segundo grupo de informantes claves enfatizaron la centralidad de los procesos personales y de la dimensión existencial del ejercicio orientador, recuperando categorías como felicidad, sentido, misión y proyecto:

En cualquier etapa de nuestra visión evolutiva se podría trabajar la felicidad y en la felicidad hay un concepto de misión, de proyectos, hay una construcción de lo que día a día un niño podría levantarse y decir tiene un sentido… el emprendedurismo que tiene que ejecutar, pero teniendo claridad de mirarse hacia adentro y ver lo que realmente le hace feliz. (P11)

En la misma línea, una persona participante señaló: “Debe apuntar al desarrollo de proyectos de vida que permitan a las personas sentirse realizadas y productivas” (P16).

Asimismo, otra persona participante indicó: “Profundizar en la construcción de conceptos como vocación, sentido de vida, decisiones, transiciones, intereses” (P15).

Esta subcategoría analiza el proceso que siguen algunas de las personas profesionales en orientación vocacional con la población estudiantil, donde enfatizan la exploración de aspectos personales, como intereses, habilidades y significados que las personas construyen gracias a sus experiencias vitales. Se puede decir que, parafraseando a Rascovan (2013), esta parte del proceso de Orientación se centra en conocer las subjetividades de la persona orientada, su interpretación de sí misma y sus vivencias, frente al proceso de elección que está pronta a enfrentar.

Las personas expertas informantes procuran que sus intervenciones favorezcan el reconocimiento y desarrollo de habilidades para la vida que le permitan a la población orientada asumir la incertidumbre desde una perspectiva realista, pero a la vez con capacidad de proyectarse hacia metas futuras. Para lograrlo, enfatizan aspectos como la flexibilidad, la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la creatividad.

Búsqueda de armonización

Un tercer grupo de participantes manifestó la necesidad de armonizar ambas dimensiones, integrando los procesos personales con la lectura crítica del contexto sociolaboral. Esta perspectiva se refleja en la siguiente expresión: “Hacia una construcción de itinerarios de vida flexibles que se ajusten a la historia del individuo y a las oportunidades de crecimiento en el mercado de opciones educativas y laborales” (P13). Asimismo, se señaló la importancia de incorporar “un enfoque de life-long learning… cross-skilling, re-skilling y up-skilling” (P17).

En este sentido, una persona participante expresó: “Nuestros espacios de servicio, dar la posibilidad de reconocerse, y también de ver las oportunidades que van a tener en lo que llamamos desarrollo de su carrera, de su estilo de vida… en algún momento tenemos que resolver esa parte sociolaboral” (P2). De igual manera, se indicó: “Para mí el principal desafío es equilibrar el área aspiracional y de interés con el mercado laboral, evitar extremos en una coyuntura política tan mercantilista” (P13).

Finalmente, otra persona informante destacó la importancia de considerar “las carreras STEAM y STEM como una opción en el mercado, con el cuidado existencial y el respeto ético del deseo de la persona por otras áreas. En otras palabras, no direccionado a un enfoque de oferta y demanda solamente” (P24).

Esta subcategoría subraya el énfasis que realizan las personas orientadoras al tratar de armonizar las demandas del mercado laboral, las exigencias sociales, económicas y políticas con las características de la población con la que trabajan, las cuales no solo se centran en sus subjetividades, sino también en aquellas limitaciones y oportunidades objetivas que condicionan sus decisiones.

Para esta parte de las personas participantes del estudio, este proceso de armonización es más que una estrategia dentro de un proceso de orientación vocacional; se trata también de un ejercicio ético de la profesión, centrado en los principios de benignidad, no maleficencia y responsabilidad, ya que se pretende ofrecer información contextualizada y actual a la población orientada.

Innovación, actualización profesional e incorporación de la tecnología

Esta categoría reúne las narrativas en torno a la necesidad de actualización permanente del personal de Orientación y a la incorporación de las tecnologías emergentes, especialmente la inteligencia artificial (IA). Las personas participantes reconocen que la tecnología es una herramienta importante para la investigación y la previsión de nuevas tendencias. Sin embargo, hacen una distinción explícita entre innovación y tecnología, al comprender a la primera como un proceso más amplio que no se agota en la incorporación de herramientas digitales. Al respecto, una persona participante indicó que es importante “utilizar la inteligencia artificial como herramienta de investigación y como visionaria de nuevas tendencias” (P11). Asimismo, otra persona informante expresó:

A mí me apasionaba todo el tema de la Revolución 4.0 hace rato, pero no me imaginaba el nivel de complejidad a nivel de habilidades cognitivas que iba a alcanzar todo el tema de automatización… con carreras con tareas que ya se podrían automatizar al 100 %. (P14)

En esta misma línea, otra de las personas consultadas señaló: “Creo que debe abordar apropiadamente el fenómeno tan reciente de la inteligencia artificial y su influencia en el comportamiento y elecciones de las personas, así como su impacto en el mundo laboral” (P35). Finalmente, otra persona participante destacó que:

No se están destinando espacios de información con respecto a los cambios que la IA está teniendo en el mundo, hacia las carreras que se están necesitando e incluso, el tener claro que van a venir un montón de carreras nuevas, que no conocemos y que incluso puede que en este momento ni nos imaginemos. (P19)

Esta categoría se centra en la comprensión de las personas participantes acerca de la importancia de las herramientas digitales en el ejercicio profesional dentro del entorno laboral actual. Esta comprensión se sustenta en la idea de que la inteligencia artificial (IA) no es vista solo como un recurso para automatizar las labores, sino también como una herramienta que puede redefinir las competencias cognitivas, las trayectorias vocacionales y la estructura misma del mercado laboral.

Por esa razón, se hace hincapié en la urgencia de cerrar la brecha informativa existente, a fin de que la Orientación pueda actuar como un puente que ayude al análisis de las carreras emergentes y prepare a las personas para un panorama laboral en constante cambio. Esto abre la oportunidad de construir una práctica orientadora que no solo reacciona a los cambios, sino que puede gestionar los procesos de orientación vocacional e integrar la IA de manera ética, visionaria y, sobre todo, centrada en las necesidades cambiantes del ser humano frente a la incertidumbre.

El desarrollo de habilidades y su relación con el mundo laboral

Esta categoría agrupa las narrativas referidas al rol de las habilidades para la vida en la práctica orientadora actual. Las personas informantes claves coinciden en señalar que el desarrollo de habilidades como la flexibilidad, la adaptabilidad, el manejo de la incertidumbre y el pensamiento crítico se ha convertido en un foco central del ejercicio profesional, en la medida en que estas constituyen las competencias más demandadas por el contexto sociolaboral contemporáneo. En este sentido, una persona participante señaló: “Nos vemos contribuyendo en el desarrollo de las habilidades blandas porque es lo que demanda el contexto sociolaboral” (P5).

Asimismo, otra persona participante expresó:

En este momento en que los cambios son tan acelerados, estamos formando ahora 5 años, pero cuando salen ese contexto ya cambió. Entonces en esa formación tenemos que apostar a ese conocimiento, pero también a ese desarrollo de habilidades que les permita hacer lecturas del contexto. (P2)

Finalmente, otra de las personas consultadas manifestó:

Tengo la sensación de rezago ante la evolución del contexto histórico actual, esto principalmente en el sector educativo público, lo cual afecta en la mayor parte de la población, y esto lo atribuyo al temor de enfrentar el universo de variables que provocan la incertidumbre y la falta de respuestas. (P31)

Esta categoría sitúa el desarrollo humano en el centro de la práctica orientadora frente a un entorno caracterizado por el cambio acelerado y la incertidumbre. A partir de los aportes de las personas consultadas, se observa lo que parece ser un cambio de paradigma ante el hecho de que cada vez adquieren menos importancia los conocimientos técnicos, frente al desarrollo de habilidades blandas. En este sentido, la experiencia de las personas orientadoras señala que la Orientación debe priorizar la flexibilidad, el pensamiento crítico y la capacidad de lectura del entorno como competencias fundamentales. De este modo, la intervención orientadora se consolida no como una transmisión de contenidos o información del mercado laboral, sino como la facilitación de herramientas adaptativas que permitan a las personas navegar la incertidumbre y responder de forma pertinente los cambios constantes del entorno sociolaboral.

Desafíos estructurales en la situación actual de la Orientación

Las personas participantes coincidieron en caracterizar la situación actual de la orientación vocacional costarricense como atravesada por un conjunto de desafíos estructurales, entre los que destacan la tendencia al asistencialismo, la sobrecarga de labores administrativas, una ratio elevada de estudiantes por profesional, la falta de tiempo derivada de la atención de situaciones emergentes, y la priorización institucional de lo socioemocional, lo académico y la atención del riesgo psicosocial sobre los procesos vocacionales. Adicionalmente, se identificó que la orientación vocacional resulta poco atractiva para el estudiantado y, en algunos casos, es subvalorada por el personal docente, las personas estudiantes y, ocasionalmente, por colegas de la disciplina que no participaron en este estudio. A este conjunto de tensiones se suma lo que las personas informantes denominan un sesgo de planificación idealista, presente tanto en el MEP como en las universidades formadoras.

De esta manera, una persona participante indicó que “las personas profesionales de Orientación que están en el MEP, al menos la mayoría, se han dedicado a apagar incendios, a tareas administrativas y no a desarrollar procesos” (P19). Asimismo, otra persona informante señaló “que la práctica de la orientación vocacional pasa a un segundo plano ante la atención de temas de salud mental y situaciones de riesgo social y muchas situaciones emergentes que no se pueden dejar de atender” (P44). Finalmente, otra persona participante expresó: “Soy del criterio que dado el volumen de personas por atender en centros educativos es muy difícil pensar en un proceso vocacional” (P38).

La categoría expone la brecha que existe, según las personas consultadas, entre el ideal técnico de la disciplina y las restricciones operativas que condicionan su ejercicio en el contexto costarricense. En este sentido, parece existir una fuerte presión sobre las personas profesionales en Orientación para responder a las situaciones emergentes, la excesiva carga administrativa y una priorización institucional que, al focalizarse exclusivamente en la atención de crisis psicosociales y académicas, ha relegado el proceso vocacional a un segundo plano.

De esta forma, la Orientación es vista en muchas ocasiones como un recurso apagafuegos, lo que no solo impide el desarrollo de procesos profundos, sino que también afecta la valoración de la orientación vocacional ante la comunidad educativa, al reducirla a una función secundaria o prescindible ante la mirada ajena.

Asimismo, debido a la elevada ratio de estudiantes por profesional, emerge una crítica fundamental hacia el sesgo de planificación idealista, tal como lo llaman las personas participantes, que permea tanto al MEP como a la formación universitaria. Esta aparente desconexión entre la teoría y la práctica invisibiliza la complejidad del trabajo diario y despoja a la persona profesional de las condiciones mínimas para anticipar los cambios del mercado laboral.

Necesidad de Orientación desde la infancia

Esta categoría agrupa las narrativas que enfatizan la necesidad de iniciar los procesos de orientación vocacional desde la primera infancia, comprendidos como parte de un acompañamiento que se extiende a lo largo del ciclo vital. Desde esta perspectiva una persona participante señaló que “se debe actualizar a las personas profesionales en las funciones, se debe evidenciar el trabajo desde primaria” (P18). Asimismo, otra persona informante expresó:

Considero que existe una tendencia a enfocarse en el momento de la elección de carrera, perdiendo la gran oportunidad de aportar al desarrollo vocacional en todas las etapas de la vida y de manera fundamental en la infancia… En fortalecer los espacios de trabajo que aporten al desarrollo vocacional en la niñez. (P2)

La última categoría de análisis refleja la necesidad de las personas profesionales consultadas de desvincular la orientación vocacional como práctica únicamente relacionada con el momento coyuntural de la elección de carrera, para posicionarla como un proceso de acompañamiento continuo que inicia desde la primera infancia.

De acuerdo con la información recolectada, se observa la importancia de consolidar una perspectiva de largo plazo, desde la niñez y la educación primaria, etapas que se identifican como críticas para el desarrollo vocacional. En este sentido, la Orientación parece que debe consolidarse como un ejercicio de andamiaje permanente, cuya misión es nutrir, desde los primeros años, el autoconocimiento, la exploración del entorno y la capacidad de proyectarse y tener metas, factores que eventualmente serán clave en la toma de decisiones más complejas. Esta perspectiva propone abandonar acciones de intervención tardía, que suelen ser reactivas y limitadas, en favor de un enfoque que valora la construcción del proyecto de vida como un proceso a lo largo del ciclo vital.

Discusión y conclusiones

Discusión de las categorías

La distribución de las narrativas en torno a tres posicionamientos (énfasis laboral, énfasis personal y armonización) evidencia que la tensión entre lo subjetivo y lo contextual continúa siendo un nudo temático importante en la práctica de la orientación vocacional costarricense. Si bien desde la teoría existe consenso sobre la necesidad de articular ambos procesos del desarrollo humano (autoconocimiento y conocimiento del medio), en la práctica parecen trabajarse de manera aislada o poco articulada, lo cual puede devenir en una percepción de desarticulación entre teoría y práctica.

Esta tensión refleja, a nivel local, debates internacionales más amplios. La perspectiva que enfatiza el ajuste al mercado laboral se inscribe en lo que Sultana (2014) denomina racionalidad tecnocrática, la cual concibe a la Orientación como un mecanismo de ajuste de las personas a las necesidades de la economía. Por su parte, la perspectiva que enfatiza los procesos personales se aproxima a la racionalidad desarrollista, que comprende la Orientación como apoyo al proyecto de vida individual mediante la adaptación y el desarrollo de la resiliencia, aunque esta resulta insuficiente si no se cuestionan las estructuras de poder y el acceso al trabajo digno (Blustein, 2019). La búsqueda de armonización, por su parte, abre la puerta a una racionalidad emancipatoria que articula el desarrollo del individuo con la transformación de las estructuras sociales (Ribeiro & Figueiredo, 2025).

La perspectiva ecológica de Bronfenbrenner (1979) ofrece un marco integrador para superar la dicotomía entre lo personal y lo laboral, al destacar que los entornos próximos (familia, escuela, comunidad) y los más amplios (políticas educativas, mercado laboral) se articulan y condicionan las posibilidades de elección. Al respecto, Murillo Aguilar y Ureña Salazar (2024) han enfatizado, desde la realidad costarricense, que la Orientación debe sostener una mirada integral del entorno y sus variables, promoviendo en las personas el desarrollo de habilidades para analizar críticamente su contexto y tomar decisiones informadas, realistas y adaptadas a su realidad.

Adicionalmente, los altos índices de desempleo y la crisis agudizada desde 2020 por la pandemia de COVID-19 incrementaron la presión por mejorar los procesos de inserción laboral. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC, 2025), el desempleo en Costa Rica se ubicó en el 7,5 % durante el primer trimestre de 2025. Frente a este escenario, la Orientación se ha posicionado cada vez más como una profesión clave en los procesos de transición e incorporación al mundo del trabajo, lo cual se concretó institucionalmente con la creación del Sistema Nacional de Empleo y de la Agencia Nacional de Empleo. Según el SNE (2020), la Orientación es el componente que proporciona acompañamiento y seguimiento para potenciar el desarrollo laboral de las personas a partir de sus necesidades y perfiles profesionales.

Los hallazgos de este estudio sugieren el riesgo de que el énfasis institucional en la inserción laboral termine reduciendo la orientación vocacional a un proceso de intermediación, lo cual implicaría una restricción significativa de su alcance disciplinar. Como se discutirá más adelante, las personas expertas informantes clave coinciden en la necesidad de no reducir lo vocacional únicamente a la elección de carrera y a la búsqueda de empleo.

Por otra parte, las personas participantes manifiestan la necesidad de actualización profesional, principalmente en los enfoques teóricos y metodológicos de la orientación vocacional que han emergido en los últimos años. También expresan curiosidad por los cambios que la inteligencia artificial podría generar en los procesos disciplinares, buscando comprender principalmente los efectos que la IA pueda tener en el mercado laboral y las trayectorias vocacionales. Sin embargo, los hallazgos muestran que, si bien existe interés por comprender la IA, no se visualiza con claridad una forma de actualizarse en el uso directo de estas tecnologías para aplicarlas específicamente en los procesos orientadores cotidianos; de hecho, ninguna persona participante hace una referencia directa al uso de la IA dentro de los procesos de Orientación. Esta brecha sugiere una posible asimetría entre el discurso sobre la innovación y la práctica concreta de incorporación tecnológica.

Al respecto, Vargas-Hernández y Salas-Pérez (2023) identificaron en su estudio con personas profesionales de seis contextos laborales públicos costarricenses que el uso de herramientas tecnológicas representa uno de los desafíos clave para la disciplina. Las autoras destacan la necesidad de actualización constante para atender los retos de la denominada cuarta revolución industrial, así como la urgencia de adquirir competencias que favorezcan la creación de entornos virtuales y el uso de herramientas tecnológicas como aliadas del proceso orientador.

La segunda fase de esta investigación, que consistió en entrevistas a profundidad a profesionales en Orientación en ejercicio, profundizó en este tema y permitió identificar que las personas profesionales reconocen la necesidad de incorporar conscientemente la inteligencia artificial en los procesos orientadores, pero también advierten sobre las brechas tecnológicas que limitan el acceso equitativo, tanto del personal de Orientación como del estudiantado, a estos recursos. Esta limitación material, frecuentemente invisibilizada en los discursos tecnooptimistas, requiere ser explicitada y atendida desde las políticas públicas y las casas formadoras.

Adicionalmente, las personas participantes en el segundo encuentro de informantes clave (octubre de 2025) plantearon la necesidad de desmitificar las llamadas carreras del futuro y de leer críticamente la influencia de la inteligencia artificial sobre las decisiones vocacionales del estudiantado, en muchos casos mediadas por temores sobre la automatización del empleo. Esto reafirma el carácter no neutral de la incorporación tecnológica y la responsabilidad disciplinar de acompañarla con una mirada crítica.

Para las personas informantes clave, la orientación vocacional es un proceso que prepara a las personas para una mejor adaptación a su contexto, especialmente al laboral. El desarrollo de las habilidades blandas constituye, según las personas consultadas, la principal alternativa que la disciplina ofrece para responder a las demandas del entorno. De esta forma, cuando la orientación vocacional asume el proceso de autoconocimiento, va más allá de la identificación de cualidades personales para incluir el desarrollo de competencias para afrontar la incertidumbre. Las personas expertas informantes claves reafirman la necesidad de poner en el centro del proceso orientador las habilidades para la vida ante la incertidumbre, entre las que destacan el autoconocimiento, la flexibilidad, la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la creatividad. Asimismo, subrayan que los proyectos de vida deben concebirse como dinámicos y evolutivos, capaces de promover una toma de decisiones intencionada, flexible, con propósito y con sentido de trascendencia. Una idea que se hace explícita en este momento es la necesidad de que las personas estudiantes asuman la responsabilidad de sus proyectos vocacionales como sujetos activos del proceso.

La centralidad de estas habilidades también es señalada por Vargas-Hernández y Salas-Pérez (2023), quienes destacan que la formación en estas dimensiones constituye uno de los retos transversales del ejercicio profesional en los distintos contextos laborales del país.

Comprender el entorno en el que se vive es un elemento clave en la construcción de decisiones conscientes y significativas. El ser humano se descubre a sí mismo en el mundo a través de la interacción con las personas, los espacios y las circunstancias que lo rodean (Murillo Aguilar, 2015). Esta relación con el medio le permite identificar diferencias y similitudes, reconocer oportunidades y detectar posibles amenazas. Por esta razón, resulta esencial promover en las personas el desarrollo de habilidades que les permitan analizar críticamente su contexto. Este análisis no solo amplía su comprensión del mundo, sino que fortalece su capacidad para tomar decisiones informadas, realistas y adaptadas a su realidad.

Al respecto, Pereira García (2012) señala que el conocimiento del medio se construye progresivamente desde los primeros aprendizajes en la familia hasta la interacción con espacios más amplios, como la escuela, los grupos de pares y la comunidad. A lo largo de este proceso, las personas van desarrollando una comprensión más profunda del entorno y de sus dinámicas, lo que les permite identificar posibles caminos educativos y laborales. En este sentido, el papel de la persona profesional en Orientación consiste en facilitar el proceso de descubrimiento contextual, integrando herramientas y estrategias que ayuden a las personas orientadas a percibir el abanico de oportunidades que les ofrece su realidad inmediata y a proyectarse más allá con criterio y sentido.

No obstante, este énfasis en las habilidades blandas no está exento de tensiones. La práctica actual de la Orientación revela un acento predominante en la identificación de las demandas del entorno sociolaboral posmoderno, con el fin de propiciar una rápida empleabilidad. Esta aproximación se sitúa en un dilema fundamental frente a la necesidad de fomentar en las personas la capacidad de analizar críticamente las condiciones sociales, políticas y económicas. Desde una perspectiva sociocrítica, el objetivo, es que las personas construyan respuestas pertinentes a su realidad a partir de sus oportunidades educativas y laborales, así como de sus condiciones de vulnerabilidad o riesgo, elementos que condicionan las decisiones individuales sin llegar a determinarlas de forma absoluta (Ribeiro & Figueiredo, 2025).

Por otra parte, los desafíos estructurales que enfrenta la Orientación dentro del sistema costarricense restringen el tiempo disponible con que cuenta la persona orientadora para la actualización profesional, además de la definición de criterios metodológicos por utilizar en sus intervenciones y la captación de recursos para la posible modernización de sus procesos profesionales. La tramitología y los procesos administrativos y burocráticos se presentan, así, como un obstáculo para realizar las diversas funciones a las que está llamada la persona profesional en Orientación.

Al respecto, Gamboa Jiménez y otros (2021) reconocen que las disposiciones del Ministerio de Educación Pública se dificultan coordinaciones fluidas entre el nivel central, regional y los centros educativos, lo cual deriva en un mayor volumen de trabajo cotidiano que se suma a la atención de un amplio número de estudiantes por persona profesional. Para estas personas autoras, esta situación no se modificará a menos que se promueva una coordinación efectiva entre las diversas personas actoras del sistema educativo costarricense.

Además, Fung Lung (2017) profundiza este análisis al señalar que el personal de Orientación no puede hacer un uso eficiente de su tiempo para la atención y el seguimiento de los casos o para el desarrollo de la lección de Orientación, dado que las tareas burocráticas consumen buena parte de la jornada laboral. A esto se suma, según el mismo autor, el desconocimiento que en ocasiones tienen las jefaturas sobre las funciones específicas del rol, lo cual agrava la situación. Como una posible vía de solución, el autor propone la formación constante en materia jurídica, tanto para el personal de Orientación como para sus jefaturas.

Se configura así una paradoja institucional, ya que, por un lado, existe consenso entre las personas profesionales sobre la necesidad de realizar coordinaciones a nivel de la gestión político-administrativa para que la Orientación cuente con espacios idóneos para realizar bien su trabajo (Murillo Aguilar y Ureña Salazar, 2024). Por otro lado, estos espacios de negociación deben sustentarse en procesos de investigación y sistematización para los cuales el personal de Orientación carece de tiempo, precisamente por la sobrecarga burocrática que se busca transformar.

Además, algunas personas participantes mencionan la necesidad de aumentar la visibilidad internacional de la disciplina mediante la investigación y publicaciones académicas y de otros tipos, tanto en español como en inglés, aspecto que también destacaron las personas expertas internacionales invitadas a los dos encuentros presenciales.

Finalmente, cabe resaltar que existe entre las personas informantes claves un consenso sobre la necesidad de actualizar la profesión y de evidenciar el trabajo que se realiza desde la etapa de la infancia. El éxito de la Orientación, señalan, radica en concebirla como un proceso continuo y preventivo, y no como una sumatoria de actividades aisladas vinculadas a las transiciones educativas formales. En este sentido, la labor del personal de Orientación no se limita a las etapas de transición, como la elección de carrera al final de la educación secundaria, sino que debe acompañar a las personas a lo largo de toda su vida, comenzando desde edades tempranas para cimentar bases sólidas de autoconocimiento y toma de decisiones.

Las personas participantes mencionan también que la asunción de una visión de aprendizaje a lo largo de la vida ayudaría a no reducir lo vocacional a la elección de carrera y a la búsqueda de empleo, ni simplificar la orientación vocacional a la tríada de gustos, intereses y valores, sino abrirla a procesos desde la complejidad.

Relacionado con lo anterior, la Orientación como disciplina ha venido enfatizando la importancia de acompañar el desarrollo vocacional en todas las etapas del ciclo vital. No obstante, a pesar de los esfuerzos institucionales, persiste una baja cobertura de los servicios de Orientación en la infancia, específicamente en preescolar y primaria, lo cual constituye una de las brechas estructurales del sistema. Esta brecha es evidente en los datos que menciona Fung Lung (2024), quien señala que, para 2023, de las 1853 personas profesionales en Orientación del MEP, solo 409 laboraban en primaria, sector que presenta la mayor población estudiantil.

Sobre la necesidad de realizar procesos de orientación vocacional desde la infancia, Savickas (2012) subraya que el desarrollo vocacional no se reduce a un momento de decisión en la adolescencia tardía, sino que es un proceso reflexivo y narrativo que comienza desde las primeras etapas del desarrollo humano, es decir, desde la niñez. Además, Guichard (2005) rescata que la identidad es un proceso de autoconstrucción a lo largo de la vida, que se gesta gradualmente desde la infancia a través de las experiencias vividas, las relaciones de cuidado y los ambientes de aprendizaje. Por su parte, autores como Hyslop-Margison y Naseem (2007) argumentan que una educación de carrera verdaderamente humanizante debe iniciarse de forma temprana, no para determinar vocaciones desde la niñez, sino para cultivar en las personas la capacidad de interrogarse sobre sí mismas, sus contextos y sus posibilidades.

Horizontes de la orientación vocacional en Costa Rica

Los horizontes identificados por las personas informantes claves apuntan en tres direcciones complementarias. En primer lugar, se plantea la cobertura de los servicios de orientación vocacional en todas las etapas del desarrollo vocacional, desde la infancia hasta la adultez mayor. Este horizonte recoge el consenso sobre la necesidad de superar la concentración histórica de la disciplina en la elección de carrera como parte de la transición entre la educación secundaria y la educación superior, para asumir un acompañamiento a lo largo de todo el ciclo vital.

En segundo lugar, se destaca la consolidación de lo vocacional como un componente identitario de la disciplina. Frente a la creciente demanda institucional de atender lo socioemocional, lo académico y los emergentes psicosociales, las personas profesionales remarcan la centralidad del componente vocacional como núcleo identitario de la Orientación.

En tercer lugar, se reconoce la actualización permanente de la profesión con los enfoques teóricos y metodológicos que emergen a nivel internacional, así como con las tecnologías emergentes y la inteligencia artificial. Este horizonte reconoce la necesidad de un diálogo sostenido con las tendencias globales del campo, sin perder la pertinencia contextual de las propuestas que se construyen para y desde Costa Rica.

Desafíos de la orientación vocacional en Costa Rica

Los desafíos identificados recogen, primeramente, aquellos que han estado presentes por mucho tiempo y que continúan siendo vigentes en la práctica disciplinar, entre los cuales se pueden mencionar la necesidad de armonización entre las necesidades personales y las demandas de un mundo laboral cada vez más cambiante e incierto, así como de una sociedad compleja. Asimismo, emerge la importancia de relacionar de manera consciente el desarrollo de las habilidades para la vida con la práctica profesional, enfatizando la flexibilidad, el manejo de la incertidumbre, la adaptabilidad al cambio y la innovación. Otros desafíos son la necesidad de superación de la sobrecarga de labores administrativas en el sector público y el desarrollo de investigación y sistematización de experiencias para la construcción de constructos teóricos y metodológicos con fundamento en las prácticas profesionales costarricenses.

A ello se suman desafíos emergentes (surgidos en los últimos años), entre los cuales se encuentran la necesidad de incorporar la tecnología y, en particular, la inteligencia artificial de manera intencionada, ética y crítica a los procesos de Orientación, así como la necesidad de aumentar la visibilidad internacional de la disciplina mediante la investigación y publicaciones académicas y de otros tipos, tanto en español como en inglés.

Conclusiones

La investigación sugiere que la orientación vocacional costarricense debe continuar fortaleciendo su práctica profesional, concibiéndola no como conjunto de actividades aisladas, sino como una práctica de proceso, sostenida en el tiempo, articulada teóricamente y comprometida con la transformación de las condiciones que limitan el desarrollo vocacional pleno de las personas. La política pública nacional ya reconoce a la Orientación como un pilar fundamental en el desarrollo personal y laboral. El siguiente paso consiste en que el conjunto de las personas profesionales se siga apropiando cada vez más de este reconocimiento y trabaje de forma articulada para evidenciar su valor.

En este sentido, lo vocacional, entendido no como sinónimo de elección de carrera, sino como dimensión identitaria de la disciplina, se presenta como un horizonte que articula la prioridad de los procesos de toma de decisiones intencionada, flexible, con propósito y con sentido de trascendencia, así como la asunción de la complejidad como condición del trabajo orientador y el reconocimiento de que el futuro vocacional se construye desde el presente y desde la historia de vida singular de cada persona, en diálogo con las condiciones materiales y simbólicas de su contexto. Esta es la apuesta hacia la cual, sin pretender agotarse en ella, la disciplina costarricense puede seguir caminando.

Limitaciones del estudio y líneas para investigaciones futuras

La mayoría de las personas participantes provienen de la Gran Área Metropolitana, lo cual limita la representatividad regional de los hallazgos. Se sugiere que futuras investigaciones profundicen en la perspectiva del estudiantado sobre los procesos de orientación vocacional recibidos y sus expectativas ante el mercado laboral. Asimismo, otra posible línea de investigación es la referente a la sistematización de experiencias con niñas y niños para fundamentar un posible modelo de orientación vocacional para la infancia. Posteriormente, otra posible línea temática de investigación es el uso ético y crítico de la inteligencia artificial en la práctica orientadora. Estas líneas permitirían responder pertinentemente a los desafíos emergentes identificados.

Declaración de contribuciones

Concepción y elaboración del manuscrito: Osvaldo Murillo Aguilar y Mauricio J. Navarro-Bulgarelli.

Recolección de datos: Osvaldo Murillo Aguilar y Mauricio J. Navarro-Bulgarelli.

Análisis de datos: Osvaldo Murillo Aguilar y Mauricio J. Navarro-Bulgarelli.

Discusión de los resultados: Osvaldo Murillo Aguilar y Mauricio J. Navarro-Bulgarelli.

Revisión y aprobación: Osvaldo Murillo Aguilar y Mauricio J. Navarro-Bulgarelli.

Declaración de conflictos de intereses

Las personas autoras declaran un conflicto de interés, debido a que una de ellas es la integrante del Comité Editorial de la revista. En consecuencia, esta persona se abstuvo de participar en la evaluación del manuscrito, la sesión del Comité Editorial en la que se analizó el artículo y los dictámenes de las personas evaluadoras y se tomó la decisión respecto de su aceptación.

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